¿Por qué he decidido que buscaré mi felicidad en ti? ¿Cuándo lo hice? ¿Por qué se manifiesta como lo hace ahora? ¿Por qué no logro sacarte de mi cabeza? ¿Por qué vuelve otra vez este sentimiento que odio y me encanta al mismo tiempo? ¿Por qué tú... eres la causante de esto que siento? ¿Por qué... por qué te quiero?¿Por qué tú? ¿Por qué noto como si mi corazón vuelve a reconstruirse? ¿Por qué has vuelto a despertar eso en mí? ¿Por qué estoy dispuesto a darte mi corazón si fuera necesario? ¿Por qué me he enamorado de nuevo? ¿Por qué quiero llegar a esa luz que me llena de esperanza? ¿Cuál es el motivo por el que quiero creer en lo que siento? ¿Por qué no dejo de hacerme estas preguntas y no me dejo llevar, como ya hice en más ocasiones? ¿Por qué sigo dudando? ¿Por qué siempre es así, por qué siempre vuelvo a sentir lo mismo? Es algo que no cambia, es algo que siempre vuelve... Esto es el Amor, pero no lo entiendo del todo... ¿Por qué no olvidarlo, apartarlo, enterrarlo en el fondo de mi corazón y no dejar que vuelva a salir? ¿Por qué no deseo protegerme? ¿Por qué vuelvo a sentirme tan débil... y a la vez tan fuerte? ¿Por qué todo es tan confuso y contradictorio... y a la vez tan claro? ¿Por qué para mí lo significa todo y a la vez no significa nada? ¿Por qué no dejo de hacerme preguntas? ¿Por qué nunca hay silencio en mí? ¿Por qué tengo ganas abandonarlo todo y a la vez de disfrutar? ¿Cuál es el sentido de mi existencia? ¿Qué es lo que en realidad quiero? ¿Por qué me hago tantas preguntas? ¿Realmente pienso que encontraré respuestas en mí mismo? Ni siquiera lo sé, pero no dejo de preguntarme. (¿Y os pensáis que en realidad estoy en silencio? Os equivocáis. Es cuando estoy en silencio, cuando menos en silencio estoy. Cuando todo me atrapa, mis pensamientos me devoran, cuando me dejo llevar entre la metafísica y la realidad de mi existencia. Y realmente, digo esto porque espero que alguien lo entienda; que alguien comprenda esta forma mía de pensar y por supuesto, sentir.) ¿Son todo preguntas? No, a la vez también se forman las respuestas. Las posibles respuestas... y de esas respuestas salen más preguntas. Es el caos ordenado y a la vez el orden desordenado. Es mi alma en sí, es el sentido propio de mi existencia. Y me encanta sentirme extraño. Quizás es mi álter ego quien me pregunta, no sé, pero es la forma de conectar conmigo mismo. Y esto me lleva a preguntarme: "¿Quién soy yo?" ¿De verdad sé quien soy o sólo creo saberlo? Ni idea, ¿quizás hacerme estas preguntas es una pérdida de tiempo? Ni siquiera lo sé. (Sólo sé, que estas preguntas metafísicas se las hace uno cuando es pequeño, y al cabo del tiempo dejan de importarle a uno. Entonces yo debo de ser un niño, porque no han desaparecido ni creo que lo hagan durante toda mi existencia. Sí, lo sé. Me conozco, y yo entiendo el silencio (o eso creo saber...) Pues el Silencio tras el silencio es el único fin que encontraré
Originalmente escrito: 19/1/13.
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